sábado, 4 de abril de 2015

Carta de despedida.

"Hola.

Después de lo que hemos vivido, de lo que hemos sentido, pensado, querido, imaginado, quiero escribirte una carta, porque sabes que soy mejor escribiendo que hablando. No puedo pasar este momento sin decirte muchas cosas, independientemente de todo lo que haya podido ocurrir.

Mi casa está llena de recuerdos tuyos. Son cosas simples, objetos materiales que algún día tengo que devolverte, porque te pertenecen, pero por donde vaya hay cosas o sitios que me recuerdan a ti, a tu presencia. Al fin y al cabo, esos recuerdos son muy bonitos, por tanto, los guardaré en un rincón en mi mente que tengo adrede para ello. No los olvidaré, tenlo seguro, pero a veces tengo que atarlos y guardarlos bajo llave porque, salen a la luz enturbiándome el sueño y no puedo dormir. Cuando esté mejor moralmente, más recuperada de esta pérdida, intentaré terminar ese libro que me dejaste, y además también el segundo libro.

Creo que, aunque pase el tiempo, aquel sitio, debajo de las estrellas y a ser posible de la lluvia también, siempre será nuestro sitio. Aunque pueda volver con otra persona, siempre será nuestro, pero aun así, dudo que vuelva con alguien diferente a aquel sitio. Es como... Profanar un altar.

Sé que ésto ya te lo he dicho, es más, nos lo hemos dicho mutuamente ya, pero quiero en esta carta darte las gracias por todo. Aunque al final las cosas no fueran bien al máximo, cuando han ido muy bien me has hecho muy, muy feliz. Has conseguido, o conseguiste que saliera de un pozo el cual consideraba muy hondo, y tú, con tu cariño me hiciste hacerme valer y junto a ti vi un poco más de luz en todo ésto. Me mostraste confianza, sinceridad, cariño... Todo desde el primer día en que nos conocimos. Has marcado mi vida, de alguna manera, más para bien que para mal, por ello me alegro también de que mi camino haya coincidido con el tuyo. Lástima es la que siento cuando pienso que ésto, lo nuestro, podría haber salido mejor de lo que ha terminado, pero bueno, por lo menos estamos ahí, aún seguimos presentes el uno para el otro.

Además de todo esto, insisto, gracias. Gracias por dar, en algunos aspectos, sin apenas recibir. Gracias por regalarme cosas, tanto materiales como sentimentales. Gracias por escucharme, por aconsejarme en cuanto a mis estudios, por darme tranquilidad y decirme que todo va a ir bien. Gracias por llamarme al teléfono a la hora que fuera para que no me quedara dormida y seguir con mis obligaciones, era un detalle precioso por tu parte. Gracias por haber hecho que, a pesar de la distancia, te haya sentido tan, tan cerca todo este tiempo, y que tus caricias y tus besos me llegaran a través de los kilómetros que nos separaban. Gracias por aparecer ese día de San Valentín, recogerme, llevarme a cenar, mirarme y comerme con la mirada, besarme con las ganas con las que me besabas, dejar tu mano derecha sobre mi muslo mientras conducías incluso cuando te hacían falta las dos manos sobre el volante. Gracias por dejarme conducir tu coche; sabías que era uno de mis preferidos y más de una vez me has dejado disfrutarlo y volar con la velocidad a mis pies. Nunca olvidaré esa noche, como me mirabas mientras yo conducía y cantaba a la vez. Aunque no te mirara directamente, debes saber que te observaba por el rabillo del ojo, y de verdad, tus miradas sorprendido y a la vez maravillado por lo que veías se me han quedado grabadas en el alma. Gracias por tus caricias a fuego lento, por tus besos tiernos en todo mi cuerpo, por ese calor que desprendía tu cuerpecito y que me abrigó algunas noches. Gracias por las sonrisas sinceras, por los "te quiero muchísimo". Gracias por esas canciones que me cantabas, que me dedicabas. Nunca, repito nunca podré escucharlas sin acordarme de ti. Con ello, siempre me hacías sentir única en el mundo, y viste que lloraba de felicidad cada vez que me las cantabas al oído. Gracias, gracias de corazón.

Gracias por regalarme todo lo que me has regalado, pero también quiero destacar a Inazuma, ese perrito color miel que reside en mi cama desde que me lo diste. Ha sido compañero de sueños, alegrías y también tristezas, y te aseguro que seguirá siendo el guardián de mis sueños y de mi cama durante mucho tiempo más. Fue importante para ti, por ello lo cuido con tanto mimo.

Gracias por mantener esas conversaciones conmigo, todas y cada una de ellas. Gracias por darme ánimos respecto al equipo, mis estudios y mi vida en general.

A pesar de que he escrito muchos agradecimientos, aún se me quedan en el tintero, guardados en mi mente y escritos de alguna manera en mi corazón. Pero sobre todo, gracias por haberme hecho soñar tantas cosas bonitas.

En definitiva, quiero que sepas, aunque posiblemente no leas esta carta jamás, que estoy aquí, y sé que tú estarás ahí. Cuenta conmigo para cualquier cosa, para hablar, para reír, para llorar... Somos amigos, al fin y al cabo, y eso que tú no concebías la idea de que los ex fueran amigos. Sonrío ante esa idea, porque quiero ser tu amiga, y ahora, somos amigos.

Ten muy, muy presente que estaré ahí. Te has ganado un sitio en mi corazón a pesar de todo.

Gracias, y mil veces gracias por haber pasado por mi vida y haberme acompañado un poquito en el camino. Deseo que te vaya todo muy bien, y que encuentres a alguien lo más acorde a ti posible. Y recuerda lo que te dije hace tiempo: Lo que te propongas, lo conseguirás, pero también, sonríe más a menudo.

Te quiero, de alguna forma u otra estando como estamos, pero te quiero.

Hasta pronto."




1 comentario:

  1. Hola, somos tus nuevos seguidores.
    La verdad que nos ha encantado esta entrada, nos gusta mucho tu blog.
    Esperamos que te pases por nuestro blog.
    Un beso y te deseamos mucha suerte.

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